Energía electromagnética pulsada, ultrasonido 'plausiblemente' explica el síndrome de La Habana

Energía electromagnética pulsada, ultrasonido ‘plausiblemente’ explica el síndrome de La Habana

Los autos de la década de 1950 que pasan frente a un edificio brutalista de concreto de varios pisos son el pináculo de Cuba.
Agrandar / Foto de la Embajada de EE. UU. en La Habana, tomada el 29 de septiembre de 2017, luego de que EE. UU. anunciara que retiraría a más de la mitad de su personal en respuesta a misteriosos ‘ataques a la salud’ contra su personal diplomático.

Un dispositivo que emite energía electromagnética pulsada o ultrasonido «explica plausiblemente» los desconcertantes incidentes de salud que han causado efectos neurológicos debilitantes y duraderos en algunos diplomáticos y agentes de inteligencia estadounidenses. Eso es según un informe de un panel de analistas de la comunidad de inteligencia y expertos externos en los campos de la ciencia, la medicina y la ingeniería. Un resumen ejecutivo del informe fue desclasificado y publicado el miércoles.

El nuevo informe es el último esfuerzo por desentrañar un misterio médico que comenzó en 2016 cuando diplomáticos estadounidenses y canadienses estacionados en La Habana, Cuba, informaron episodios extraños e inexplicables. Los diplomáticos describieron sonidos y vibraciones penetrantes y direccionales que los dejaron con una constelación de síntomas neurológicos, a veces denominados «síndrome de La Habana». Desde entonces, han aparecido cientos de posibles casos adicionales entre los oficiales de inteligencia estadounidenses estacionados en todo el mundo, lo que ha alimentado la especulación generalizada, el escepticismo y la controversia política.

El nuevo informe refuerza una hipótesis principal pero controvertida: que los incidentes son ataques de un adversario extranjero -principalmente se cree que es Rusia- utilizando un arma encubierta, posiblemente una que emite energía de radiofrecuencia pulsada. Si bien algunos analistas y expertos han descartado abiertamente la idea, el panel concluye que la energía electromagnética pulsada o el ultrasonido son causas plausibles. Sin embargo, el panel no consideró quién podría ser el responsable.

En general, el informe está lejos de llegar a una conclusión definitiva. El resumen ejecutivo que se publicó incluye numerosas redacciones y señala que hay advertencias y «vacíos de información» sobre escenarios plausibles. Todavía no hay evidencia sólida de que tal arma exista o haya sido utilizada contra el personal estadounidense. Y si tales ataques ocurrieron, el motivo tampoco está claro (aunque hay mucha especulación).

Aún así, el panel trabajó para reducir las posibilidades y concluyó que otras hipótesis populares sobre la causa de los misteriosos incidentes de salud son poco probables. Las teorías improbables incluyen trastornos neurológicos funcionales y enfermedades psicógenas masivas (delirio colectivo). El panel también cuestionó la radiación ionizante, los sonidos audibles (armas sónicas o langostas) y los agentes químicos y biológicos.

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“Es poco probable que estos mecanismos, por sí solos, den cuenta de los efectos requeridos o son técnica o prácticamente inviables”, concluyó el grupo de expertos.

Misterio

Juntos, el nuevo informe refuerza los hallazgos de un informe de 2020 de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina. El informe de 2020 concluyó que la energía de radiofrecuencia pulsada dirigida era el «mecanismo más plausible» para explicar los casos. El nuevo informe también se hace eco de los hallazgos de un equipo de médicos de la Universidad de Pensilvania que examinó a 21 miembros del personal estadounidense afectados y descartó una enfermedad psicógena masiva. Los médicos concluyeron en un artículo de JAMA de 2018 que el personal había «experimentado daños en extensas redes cerebrales sin antecedentes asociados de traumatismo craneoencefálico». Pero sus heridas y vivencias eran incompatibles con una enfermedad psicógena masiva, y no todos los individuos estaban en contacto entre sí, lo que sería necesario para que se extendiera un delirio colectivo. El equipo también descartó agentes virales y químicos como posibles explicaciones.

El nuevo informe también es consistente con un informe provisional de la CIA publicado hace dos semanas. Este informe concluyó que, de aproximadamente 1,000 informes de posibles incidentes de salud entre empleados de inteligencia y del Departamento de Estado, la mayoría se explica fácilmente por factores ambientales o médicos conocidos. Por lo tanto, la CIA concluyó que era poco probable que un adversario extranjero, como Rusia, orquestara algún tipo de campaña global sostenida contra el personal estadounidense. Sin embargo, unas pocas docenas de casos siguen sin explicación, y la CIA ha dejado abierta la posibilidad de que los ataques del adversario estén detrás de ellos.

Estos casos restantes sin explicación son el foco del nuevo informe del panel de expertos. Para profundizar en estos casos, el panel revisó docenas de informes y más de 1,000 documentos clasificados, que cubrían temas científicos y médicos, incluidos informes de inteligencia confidenciales, informes de incidentes de salud y análisis de tendencias. El panel también tuvo acceso directo al personal estadounidense con casos inexplicables y sus registros médicos.

El panel concluyó que, en estos casos, los signos y síntomas de los incidentes, que el gobierno llama AHI (incidentes de salud anormales), fueron «auténticos y convincentes». En general, los AHI están marcados por cuatro características consistentes:

  1. Inicio agudo de fenómenos sensoriales audiovestibulares, que a veces incluyen sonido o presión en un solo oído o en un lado de la cabeza
  2. Otros signos y síntomas casi simultáneos, como mareos, pérdida del equilibrio y dolor de oído
  3. Un fuerte sentido de localidad o direccionalidad.
  4. Y la ausencia de condiciones ambientales o médicas conocidas que podrían haber causado los signos y síntomas informados

El panel dijo que algunos incidentes afectaron a varias personas en el mismo espacio y que las muestras clínicas de algunos de los afectados mostraron biomarcadores de «daño celular del sistema nervioso».

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